Nadal conquista Australia (grandes Verdasco y Federer)

Parece ser que el gran año que fue el 2008 para el deporte español se está prolongando en este 2009. Será la propia inercia. O será que nos lo vamos creyendo. Hay un gran número de nombres que se cuelan por todos los deportes (Alonso, Contador, Xavi, Iniesta, Sastre, Gasol, Calderón, Rudy…), pero si alguien destaca por encima de los demás, ese es Rafa Nadal.

Hoy ha concluido el primer Grand Slam de la temporada, y la verdad es que el resultado difícilmente podría haber sido más favorable. Aparte de la gran actuación de tenistas como Robredo, Medina o la jovencísima promesa Carla Suárez, para el tenis español ha habido dos nombres propios. Y en el torneo en general ha habido tres (hablando ahora de categoría masculina, sin olvidar que Serena Williams se impuso en féminas, recuperando el número uno mundial).

Dentro de esos tres nombres hay dos que no sorprenden: Nadal y Federer. Federer y Nadal. Tan juntos como El Gordo y El Flaco, o incluso más que Ortega y Gasset. El tercer nombre también tiene sabor español: Fernando Verdasco. Estos tres fueron, junto a Roddick, los semifinalistas. Pero sólo podían quedar dos. Y peor aún, el torneo sólo le podía ganar uno.

La primera semifinal fue el jueves entre Andy Roddick y Roger Federer. El suizo no dio opción y apabulló al norteamericano que pretende volver por sus fueros. Al día siguiente se enfrentaban Rafa Nadal y Fernando Verdasco, grandes tenistas, compañeros y amigos.

Y nos ofrecieron un espectáculo memorable. Nos hicieron madrugar y tragarnos más de cinco horas de partido, pero mereció la pena. Verdasco empezó sorprendiendo, Rafa se repuso y se anotó las dos mangas siguientes, pero Fer volvió al partido (muscularmente, ya que mentalmente siempre estuvo muy dentro). Siguió desplegando su juego agresivo y siguió arriesgando, y así consiguió el 4º set, mandando el partido al quinto y definitivo. En este último todo fue sobre su cauce hasta el 4-4, pero cuando Verdasco tenía que sacar para mantenerse en el partido, cometió fallos. Y eso contra el número uno no es algo permisible. El partido acabó de la forma más cruel posible, con una doble falta del madrileño, que pese a perder jugó el mejor partido de su vida, y uno de los mejores partidos que un friky del tenis como yo recuerda.

Como el mismo dijo al finalizar, lo justo hubiera sido un empate. Pero en tenis esas cosas no existen. O ganas o pierdes. Y si tienes a Nadal enfrente, pierdes. Es lo más probable.

De todas maneras, Verdasco puede estar muy orgulloso de su actuación en Melbourne. Ganó al número cuatro del mundo y gran promesa de futuro, el escocés Andy Murray, y luego en cuartos al francés Gilles Simon, el número 6. No es el mismo jugador desde que ganó la Davis en Argentina, ha cambiado la mentalidad y se ha apoyado en el mítico André Agassi. Y lo que es más importante de todo, ha presentado su firme candidatura a formar parte de los perseguidores mundiales de la dupla Rafa-Roger. De seguir así, entrará en el grupo B del tenis mundial, ese en el que están el serbio Novak Djokovic, el ya mencionado Murray, el ruso Nikolai Davydenko (ausente en Australia), y otros aspirantes como el francés Tsonga o el argentino Del Potro. Ya puede ir empezando a perderles el respeto, ya ha demostrado que su mejor tenis tiene muy poco que envidiar a lo que llamamos la élite mundial de este deporte. Si se lo cree va a dar mucha guerra este año y los siguientes. Mañana entrará en el top ten, y él es el único que puede ponerse límites.

Por ello para él es mi honorífica medalla de bronce en este Open de Australia. Gracias Fer.

verdasco-australia

 

El segundo nombre propio es el de Roger Federer. El caballero suizo, el que fue número uno cinco años hasta la culminación de la ascensión de Rafa, que coincidió con la mononucleosis que sufrió este y que mermó sus condiciones el año pasado.

Este 2009 se presentaba como la reválida para Federer. Sus entusiastas dan por hecho que volverá a ser número uno, mientras que  sus detractores ya ven a Djokovic y a Murray por delante. Es obvio que estos últimos se equivocan. Al suizo le queda muchísimo tenis y lo ha demostrado en Melbourne. Ha hecho un torneo impresionante, sobre todo con la confianza que cogió en octavos de final tras eliminar a una de sus míticas bestias negras, el checo Tomas Berdych, en cinco sets. Desde ahí y hasta la final se dio un paseo. En cuartos barrió a Juan Martín Del Potro, frente al que sólo concedió tres juegos, todos ellos en el primer set, y en semifinales se deshizo de Andy Roddick.

Y en la final volvió a desplegar su mejor tenis. Completo y equilibrado, sacando de forma demoledora y poniendo a Nadal contra las cuerdas. De hecho la estadística dice que ganó un punto más que Rafa (174-173), pero en el tenis se puntúa como se puntúa, y a todos nos parece justo. Y por enésima vez ha vuelto a ser un caballero, después de enseñarnos su parte más humana, sus lágrimas en la ceremonia, su felicitación a Rafa. No es ninguna tontería afirmar que el señor (con mayúsculas) Roger Federer es uno de los mejores deportistas de la historia.

Por haber recuperado su mejor tenis y contar sus partidos por exhibiciones (incluida la final), para él es mi medalla de plata (aunque es cierto que me gustaría que Verdasco y Federer jugaran un desempate para ser subcampeón (los dos sólo han perdido contra Rafa y son los únicos que han conseguido ganarle algún set, dos cada uno en concreto).

TENNIS-OPEN/

 

Y el último nombre propio, a la par que el más importante, es más que obvio.

Rafael Nadal. El orgullo del deporte español. Ese tenista salido de las islas baleares que no ha perdido el Roland Garros desde que tenía 19, acumulando ya cuatro, el mismo que el año pasado batió a Federer en su torneo, sobre la hierba londinense del torneo de Wimbledon, el mismo que el año pasado cumplió las expectativas y se adjudicó los Juegos Olímpicos, el mismo que por fin logró desbancar al suizo y hacerse con el número uno mundial (el primer español que lo consigue de forma estable, tras Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero, cuyos reinados fueron más bien efímeros).

Pues este chico empezó este año con el objetivo de mantener ese número uno y seguir haciéndonos soñar. No podía haber empezado de mejor forma. A pesar de haber pasado casi 10 horas en la pista de las últimas 48 (más de 5 contra Verdasco y 4 y media contra Federer), se ha adjudicado el Open de Australia. Si, si, Australia. Ese país maldito donde siempre nos ganan. Ese mismo país donde hemos perdido la final de la Copa Davis incluso en tres ocasiones. Ese Grand Slam que aún no habíamos conquistado, que Andrés Jimeno y Carlos Moyá perdieron la final en su día. Rafa los ha vengado. Melbourne se ha rendido a sus pies, ante un torneo casi perfecto, en el que no había cedido un set hasta las semis contra Verdasco.

Nuevamente ha vuelto a demostrar que sabe sufrir. Tanto en semis, donde jugó más de 400 puntos, como hoy en la final, donde ha sabido sufrir como nunca ante el suizo. Dichos dos partidos han sido sin duda los mejores del torneo (el de Verdasco además ha sido el más largo de la historia del Open). Y en la celebración, aparte de la típica mordedura de trofeo a la que ya nos tiene acostumbrados, ha vuelto a demostrar su profesionalidad, su admiración hacia Federer, y la confirmación de que hay duelo para años. Que hay muchos nombres que vienen pisando fuerte por detrás, pero que no tiene pensado dejarles pasar.

Con 22 años ya cuenta con 6 Grand Slams, y sólo de él depende superar los 14 de Sampras (Federer sigue en 13). No parece tener techo, parece que mantener el número uno ya parece poco. Ha convertido en realidad tantas utopías que ya es imposible que los españoles no soñemos. Sin ir más lejos, ya muchos soñamos con que complete este año el Grand Slam. Vamos, algo tan sencillo como conseguir su quinto Roland Garros consecutivo, repetir la hazaña de Wimbledon para finalmente conquistar por primera vez el Open de Estados Unidos, ya el único grande que le falta.

En Australia ha llevado un crecimiento progresivo: Su primera vez cayó en tercera ronda, el año siguiente avanzó a octavos, un año después ya se plantó en cuartos, y después de no participar en 2007, el año pasado se coló en semifinales. Este año le tocaba ser finalista, pero le ha dado igual. Prefiere ganar y así lo ha hecho. Ya ha ganado 11 de sus 15 finales ante Federer. Y esperemos que queden muchas.

Por tantas cosas. Por llevar camino de convertirse en el mejor deportista español de la historia y en el mejor tenista de la historia, la medalla de oro no puede ser para otro que para Rafa Nadal. Y sólo se le puede dar las gracias.

Australia Tennis Open

 

Gracias al tenis por estos tres cracks mundiales

Anuncios
Published in: on 1 febrero 2009 at 7:03 pm  Comments (1)  
Tags: , , , , , , , , ,