Mezclar filosofía con poesía

Antes de hacerme viejuno,
sólo tengo una intención,
no pretendo que perviva lo que escriba,
sólo quiero que al final salga uno
al dividir exhibición entre canción.
No bajar nunca el listón,
para ello pongo dedicación,
para ello cada día
pongo Kase-o en mi ordenador.

Pretendo mezclar filosofía con poesía,
pero sin reparos a la hora de hablar de amor,
ser agudo como un Concorde,
llegar a ver el respeto total a cada raza,
plantarme desnudo ante la virgen María,
que se me insinúe de forma descarada,
para poder dejarla caliente y plantada
y pirarme más rápido que un Kaza.

Hacer rap en la frontera de Gaza,
con el micro como arma y la base como escudo,
será difícil pero puedo ser muy tozudo,
será posible si tengo paciencia,
y si conservo la inteligencia como mi mejor baza.

La experiencia siempre será un grado
para seguir mejorando cada rima del pasado,
seguir rechazando la violencia,
ser el primer humano en no ser un animal,
pero cada vez que se me presente un rival
poder derrotarle con vehemencia verbal.

Sacar la garra, y volviendo al señor Ibarra,
“mira, al final es para todos igual”,
y tal y tal, guiño al señor Gil y Gil,
o a Jose Luis Moreno, la pasta no es más que veneno,
prefiero deleitarme con la zurda de Tostao,
aunque mejor, no hablemos de bakalao,
es lo peor, no me gusta ni al pil pil.

Pasó el año dos mil,
hace ya casi una década,
y aunque me siento como una luciérnaga huérfana,
aún no he perdido mi brillo,
y si imagino una base
sueno más fuerte que un grillo,
aún me pasa como en clase,
se me oye hasta en el pasillo.

A veces sueño que yo sólo me guillotino,
será que charlo con mi destino,
o que me empeño en cambiarlo,
no pretendo fusilarlo
por no malgastar cartuchos,
solamente paso de odiarlo
como se bien que hacen muchos.

Tantos aguiluchos buscando carroña,
que morirán al comprender la realidad,
no busco hacerme un hueco en la radio,
que Kiss FM o los 40 me llamen mítico,
no quiero escucharme después de una canción ñoña de los 80,
prefiero tener un mínimo eco en la sociedad,
aunque suene a típico.

No quiero ser un caso clínico
en estado crítico,
ni aspiro a tener dos o más kelys,
pero si tengo que aprender Lírico,
prefiero que me lo enseñe Marbelys.
No busco lenguajes chelis,
suelo elegir palabras ya disueltas
y procuro ceñirme a la RAE,
y por mucho que sepa que os doy mis vueltas,
prefiero no tener ni un puto duro,
antes que vender mi culo al cianuro de la SGAE.

Anuncios