Crisis educativa

Pues nada, por no poner algo más de deporte, que cada vez que leo el As tengo alguna idea o dos, pero de momento, otra canción, que hacía mucho tiempo que no escribía.

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Qué ganas de escribir,

es lo mejor, después de un mes plagado de exámenes,

sin tiempo para dormir,

ni lo que es peor, para llenar de rimas los márgenes.

Otra vez Septiembre,

maldito mes,

pues se que siembre lo que siembre,

siempre recogeré estrés.

Tantos cafés y tanto tiempo perdido,

tantos apuntes por el suelo,

con el único consuelo

del mp3 clavando rap en mi oído.

¿fue quizás ese sonido

el que consiguió que no me diera por vencido?

¿el que me hacía volver cuando estaba distraído?

Siguió conmigo hasta dormido,

me ayudaba a despertar, casi incluso hasta a vestirme,

y aunque me veáis reirme, fue más bien para llorar.

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La crisis llegó a la educación y es demostrable,

porcentajes de aprobados en números lamentables.

Y además poco creíbles, revisiones amañadas,

hasta las zorras se quejan, no aprueban ni con mamadas.

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De verdad que si que es triste, señores,

les estoy siendo sincero,

y encima ahora los profesores

le han cogido gusto al cero,

pues aquí un suspenso más,

significa más dinero,

más cash para el bolsillo,

castigado por la desaceleración,

de muchos como Federico Trillo,

que antes que apretarse el cinturón,

prefieren comprarse un pantalón.

Como veis sigo en acción, repaso la actualidad,

lo difícil que es mantenerse cuerdo,

tras la realidad de cierta universidad,

de cuyo nombre si me acuerdo,

lo que pasa es que no soy un chivato,

y porque algún profesor sea un cerdo,

los demás no han de pagar el pato.

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La crisis llegó a la educación y es demostrable,

porcentajes de aprobados en números lamentables.

Y además poco creíbles, revisiones amañadas,

hasta las zorras se quejan, no aprueban ni con mamadas.

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Elevaría una queja pero hoy me siento vago,

además los funcionarios no suelen ser muy buen trago,

y no hago esto como excusa, aunque parezca mentira,

que mi expediente académico está mal pero aún respira.

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Pero un 15% de aprobados, máxima un 30 en alguna optativa,

muestran rastros de que nuestra crisis también es educativa.

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Utopías

Es evidente que no somos dueños de nuestros sueños,

Y que no son más que eso, utopías,

Inútiles ilusiones que nos hacen más pequeños,

Que sólo sirven como nexo entre dos días.

 

Como un barco naufragado que aún no ha salido del puerto,

Quise ponerme ciego de alcohol, y de amor acabé tuerto,

Anclado en mi soledad con más de un océano enfrente,

Castigado por el destino por ser muy poco prudente.

 

Sonriente para que nadie note nada,

Van pasando los minutos y traen horas,

El tiempo va desenvainando su espada,

Y lo que adoras pasa a ser lo que añoras.

 

Demasiado acostumbrado a vivir echando de menos,

La vida va cuesta arriba y se han enganchado los frenos,

He probado tantos venenos que los antídotos no hacen efecto,

Busqué el camino correcto, y comprobé que no hay trayecto perfecto.

 

Intenté seguir recto y las curvas me perdieron,

Al cerrar los ojos me vi cegado por el sol,

Tantas hicieron conmigo lo que quisieron,

Que ahora mi herida no la cura ni el alcohol.

 

El futuro ya no importa, sólo es un ciclo que se repite,

Hoy he perdido otro órdago y mañana será un nuevo envite,

Reconforta saber que la vida es corta, que el sufrimiento acaba,

Que la belleza del volcán no hace que sea inofensiva su lava

 

Yo tuve lo que deseaba y lo perdí,

Ya no importa pensar en lo que falló,

Seguí deseando cosas y jamás las conseguí,

Mi sueño subió tan alto que cayó y se despertó.

 

Aquí no acaba la serie, quedan muchas temporadas,

Reviviré en otros cuerpos las experiencias pasadas,

No soy inmune a la ilusión, por eso me autodestruyo,

Pero me he caído tanto que he perdido el orgullo

 

Published in: on 22 mayo 2008 at 11:59 am  Comments (2)  
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Folio en blanco

No le tengo miedo al folio en blanco

Repito: No le tengo miedo al folio en blanco

Otra a ver si me lo creo: No le tengo miedo al folio en blanco

 

Mentira

 

Es una de las cosas que más miedo me dan en esta vida. No saber traducir al lenguaje humano todo lo que pienso/siento. Ya sea delante de un examen o siemplemente por ocio. Me acojono.

El pensamiento constante de no estar a la altura de lo que yo mismo espero de mi. Hace tiempo que intento no ponerme objetivos para no poder fracasar, pero es difícil. Es difícil sabiendo que hay dos o tres personas que te leen de manera habitual, y que esperan leer algo que por lo menos mejore el silencio. Y siento que cada vez lo consigo menos. Que por cada entrada de la que me siento orgulloso hay unas diez que me decepcionan. Pero por puto orgullo siempre pulso “Publicar”, aunque sepa que es algo que debería morir como borrador.

Una vez más, el propio folio hubiese preferido quedarse en blanco. Como yo.

 

 

DONDE NO HAY NINGUNA NADA

 

Tapadme el sol, dejadme sólo en la tormenta,

hacedme feliz, llevadme de nuevo a los noventa,

no se si soy un ser que aparenta ser lo que no es,

que cada vez que lo intenta le sale todo del revés,

Con los pies en el aire y la cabeza bajo el suelo,

aterrizé en el infierno creando mi propio cielo,

intentando hacerme eterno, como el naufragio de este barco,

ahora quiero calarme entero, no perderme ningún charco.

 

Poco abarco y poco aprieto,

nunca supe estarme quieto,

intenté hacer un boceto con mi vida y salio rana,

y por reirme del tiempo me ha salido alguna cana.

 

No espero nada de mañana, será otro día cualquiera,

no tener un objetivo hace más tensa la espera,

dicen que todo se supera, pero yo no tengo nada que superar,

ninguna historia que contar, ninguna herida por supurar.

 

No hay metas por alcanzar, de fracasar se bastante,

pero en todo lo demás soy alguien muy ignorante,

no puedo ofrecer demasiado pues sólo tengo lo que soy,

un mañana y un pasado iguales a día de hoy.

 

 

Realmente no se porque me ha salido algo tan derrotista, pero nuevamente voy a darle a publicar. Mil perdones a todo el que lo lea (empezando por mi mismo).

 

Ya de verdad que si que es la última: No le tengo miedo al folio en blanco.

 

Supongo que me gusta vivir del autoengaño: El folio en blanco me tiene miedo

Published in: on 22 abril 2008 at 12:13 am  Comments (7)  
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Dudas

Demasiado tiempo

Sin oír un tequiero o un teechodemenos.
Sin ver ese brillo en tus ojos.
Sin recibir una sonrisa sincera.
Sin un beso con los ojos cerrados.
Sin sentirme querido
Sin ser dos

Demasiado tiempo viéndolo todo gris.
Demasiado.
Demasiado tiempo sin ti.
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Y realmente sin tener ni puta idea de porqué estoy escribiendo esto ahora mismo.

Mañana todo puede cambiar.
O no.

Published in: Sin categoría on 24 febrero 2008 at 1:30 pm  Comments (1)  
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Vidas

Hoy he ido al hospital Ramón y Cajal, para visitar a una amiga a la que operaban hoy. Todo ha ido perfecto. Una operación corta y cómo nueva.

Pero una visita al hospital da tiempo para pensar. Y mucho. Y cuando yo pienso malo.

Sobre todo si tenemos en cuenta que últimamente me estoy convirtiendo en algo casi inerte, los efectos de un hospital se potencian bastante.

Y en ese tiempo que te sobra, te asomas a una ventana (ver foto), y ves un edificio gris, triste, ayudado por un día más gris y más triste aún. Algo perfecto para una persona (u oveja) triste y gris

Ver toda esa gente en camillas, saber que hay decenas de vidas en juego en el mismo edificio en el qué estás…

Piensas en toda esa gente que está luchando por su vida, y llegas a plantearte cómo te enfrentarías a algo así. Piensas que en esos momentos se puede estar escapando una vida que merece más la pena que la tuya propia. Llegas a plantearte incluso que cualquiera de esas vidas puede tener más valor que la tuya.

También piensas en la gente que está en la sala de espera, donde la tensión se hace palpable, te ahoga. Te preguntas que pasaría si fueras tu el que está dentro del quirófano. Si alguien te esperaría fuera. Hasta llegas a preguntarte si alguien sentiría tu muerte. O si tus visitas irían sólo por compromiso.

Piensas hasta en Ramón y Cajal. En un hombre que hizo cosas de tal magnitud cómo para qué un hospital lleve su nombre. Qué fue una persona que salvo a miles de vidas. Te das cuenta de que es una vida que si que valía la pena.

Y entonces te preguntas qué haces tú. Yo no aspiro a poner mi nombre a un hospital. Me conformo con hacer un poquito más feliz a la gente que me rodea. Algo que cada vez consigo menos. No consigo hacer que la vida de nadie sea mejor. Aunque eso también es algo que me pasa de siempre (la oveja gris aún tiene mucha piel que aclararse).

Y ya puestos a pensar, piensas en tu novia. Y te planteas que, a la larga, de ti sólo se ha llevado decepciones. Sabes que no puedes vivir sin ella, pero también sabes (o crees) que para ella sería mejor vivir sin ti. Te das cuenta de qué has dejado de conseguir que su vida sea mejor. Sientes que se va agotando el gas que mantenía viva la llama que habías conseguido dejar en ella. Qué se ha agotado tu mechero. Qué no eres ni de lejos lo que ella necesita. Qué no la haces feliz. Y es injusto, porque ella a ti si qué te hace feliz. Te das cuenta qué has pasado de ser la oveja a ser el lobo. Y qué es posible que siempre hayas sido el lobo.

Y bueno, llega un momento en qué decides que lo mejor es despejarse y dejar de pensar.

Y viene un amigo y te da un abrazo, uno de los de verdad. Y aunque sea por unos segundos, se aclara el día.
Published in: Sin categoría on 20 noviembre 2007 at 6:25 pm  Comments (4)  
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El fracaso

El fracaso.

La palabra que más me ha acompañado en mi vida. Ya es casi como mi apellido, hasta tal punto de que nunca consigo ser feliz completamente aunque todo me vaya bien. Le busco el lado oscuro hasta a las cosas que no lo tienen.

Y hoy me ha vuelto a pasar.

Después de un inicio de semana bastante mejorable, yendo de lunes a miércoles del trabajo a la facultad, hoy tocaba disfrutar.
El madrugón de siempre, el mismo curro, pero con la mente puesta en la tarde, en lo que prometía ser una tarde maravillosa.

Efectivamente lo ha sido.

Desde que he llegado al intercambiador de Moncloa hasta aproximadamente las siete de la tarde. No cambiaría nada. TODO perfecto.

Pero de repente, tenías que irte. Y realmente no se muy bien porqué, pero me he venido abajo.
He estado buscando una explicación, aunque en el fondo sabía lo que era, pero no podía ni siquiera explicármelo a mi mismo.

De repente me he encontrado llorando. Supongo que ha sido porque, tras llevar mucho tiempo esperando la tarde de hoy, se ha pasado volando. Y tras unas horas increibles, me he visto ante la perspectiva de volver a la puta rutina, a verme solo en una cama que se congela por momentos sin tu presencia, encerrado entre unas paredes que se cierran en torno a mi, y una horrible sensación de claustrofobia se adueña de mi.

La primera reacción ha sido esconderme tras la almohada, ocultarme, ser cobarde, el mismo cobarde de hace 367 días.
Pero he sido capaz de tirar de inteligencia, y me he dado cuenta de que necesitaba abrazarte, llorar en tu hombro, el único que me entiende más que tu almohada.

Y ya cuando te has ido, he tratado de calmarme, y en cierta medida lo he conseguido. De hecho, ha sido en ese momento cuando he decidido abrir este blog, dejando el fotolog para lo accesorio para condensar lo importante aquí.

Y por hoy no hay más.

Bueno, primer desahogo completado

Published in: Sin categoría on 15 noviembre 2007 at 6:55 pm  Comments (2)  
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