Giovani Dos Santos: El gran error del Barça

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En momentos de euforia como los que se viven ahora mismo en Can Barça, se nos olvidan todas esas cagadas que ha hecho la directiva dejando escapar a jugadores impresionantes, para ver luego como triunfan en el extranjero.

Primero fueron dos grandes mediocentros: El primero fue Mikel Arteta, que tras triunfar en la Liga Escocesa ha terminado recalando en el Everton, convirtiéndose en el jefe del equipo, al que está llevando a cotas que ni ellos mismos se esperaban, incluyendo la eliminación del Liverpool de Torres (que estuvo 102 minutos sin poder meter un gol a un portero lamentable como Howard). Lo que pasa es que no tiene tantas pecas ni es amigo de los de El Canto del Loco. Por eso no le vemos en el telediario.

El segundo y probablemente el más reseñable fue Cesc (Fábregas para los guiris). Arsene Wenger volvió a estar muy listo (como acostumbra) y se llevo a la perla de la cantera blaugrana. Lo ha convertido en el auténtico jefe del jovencísimo Arsenal, y pese a su corta edad, los equipos de medio mundo suspiran por él.

Luego vino la cagada que se consiguió arreglar, Gerard Piqué. Regalado al Manchester, donde el año pasado fue el segundo máximo goleador del equipo en Champions (siendo defensa y sólo detrás de un tal Cristiano Ronaldo), este año ha sido repescado y se ha convertido en casi indiscutible en la zaga culé (todo esto teniendo en cuenta que Alves, Puyol y Márquez son casi intocables, y que Abidal también está gozando de muchos minutos). Al final, y como ya comenté el otro día, le ha llegado el premio de la convocatoria nacional (que ya era hora, porque ahora mismo en España sólo hay un central claramente superior -Puyol- y otro que está más o menos a su altura -Raúl Albiol-).

Finalmente el Arsenal también se llevó a otra perla: Fran Mérida. También gratis al Arsenal como Cesc. A pesar de llevar en el Barça desde los 8 años, se le hemos vuelto a regalar a Wenger. Y eso que aún no ha cumplido los 20.

Pero en los últimos tiempos, si destaca alguna cagada de nuestro querido Laporta, ese es Giovani Dos Santos.

Venido directamente desde México, triunfó en todas las categorías inferiores, formando una perfecta asociación con Bojan. Es un jugador rapídisimo, con un gran regate, un guante para los centros y un disparo de media distancia impresionante.

Entonces, ¿cuál fue el problema?

Básicamente son dos. El principal fue que subió a la primera plantilla junto a Bojan, probablemente el jugador más mimado por la directiva, por eso de que es catalán y tal. El Barça no podía permitirse que un mexicano eclipsase la proyección de la perla catalana, por lo cual el año pasado fue relegado al ostracismo, condenado a jugar “los minutos de la basura”. Aún así, en 19 partidos (y probablemente casi ninguno completo), fue capaz de meter 4 goles (con hat-trick incluido) y de dar 7 asistencias. Unos números que ya les gustaría tener este año a muchos jugadores de la plantilla como Gudjohnssen, Alexander Hleb o el propio Bojan.

El otro problema fue también determinante. No es ningún secreto que el año pasado el vestuario azulgrana estaba dividido en dos sectores: Ronaldinho y Eto’o. Pues bien, al final todo el sector Eto’o se quedó en el equipo, mientras que el grupo de Ronnie, formado por el crack brasileño, Deco y Dos Santos tuvieron que ver puerta. Los dos primeros puede entenderse. Ronaldinho ya no era el que fue y Deco más de lo mismo. Pero lo de Giovani no había por donde cogerlo. Con 20 años y todo el futuro por delante, fue regalado por 6 millones de euros al Tottenham Hotspurs, donde primero Juande Ramos no le dio mucha bola. Y ahora Harry Redknapp menos todavía. Y lo tiene aún más difícil con el regreso de Robbie Keane. Pero lo que es de juzgado de guardia es poner al t0rpe de Defoe por delante del mexicano.

Ahora en el Barça están muy felices, pero cuando Dos Santos sea un crack de talla mundial (algo que no hay duda que pasará cuando goze de cierta continuidad), nos volveremos a llevar las manos a la cabeza.

Y en torno a él, México va a volver a formar una selección con la que jamás soñó (ni en los tiempos del gran Hugo Sánchez). Con Giovanni a la cabeza, escudado en ataque por gente como los deportivistas Omar Bravo y Guardado y el jugador del Arsenal Carlos Vela, pueden convertirse en una selección muy a tener en cuenta.

Ya le ganó el mundial sub-17 a Brasil, siendo además balón de plata del torneo, por detrás de Anderson, el jugador del United. Años después, en el mundial sub-20, logró hacerse con el Balón de Bronce pese a la mediocre actuación de su selección. Además, un gol suyo fue elegido como el segundo mejor del torneo.

Es uno de los reyes de la asistencia, ya que lleva 12 en 16 partidos con su selección.

Finalmente, la popular revista Don Balón le eligió entre las 100 mayores promesas del fútbol mundial.

Da pena ver las oportunidades que tienen gente como Messi y Agüero, y las que se les niegan a otros como a Giovani (que en su primer año en la máxima categoría no lo hizo peor que los dos antes nombrados).

Esperemos que el fútbol algún día sea justo y le devuelva lo que el catalanismo de Laporta le quitó.

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