El primer finde de mi nueva vida

Sinceramente creía que iba a ser mucho peor.

No son ánimos de crear un Gran Hermano, ni un Salsa Rosa ni nada. Ni tan siquiera un Se lo que hicistéis. Sólo son ganas de hablar.

Pensando en frío, sólo hace 6 días que cambió mi vida. Pero ha dado tiempo a muchas cosas. Le tenía mucho miedo a este fin de semana. Sobre todo a partir de que supe que me iba a quedar en casa solo. Empecé a verlo muuuuy negro.

Pero hay una cosa más que evidente: No hay nada como que te deje la novia como para que te empiecen a salir amigos de debajo de las piedras. Todo el mundo quiere consolarte y animarte. Es como si intentasen darte todo lo que has perdido. Puede ser que no lo consigan, pero el esfuerzo se agradece. Y mucho.

El finde que pintaba mal ha acabado bastante bien. Y en general ha sido bastante positivo.

No empezó muy bien. El viernes, después de salir de clase, me quedé un poco solo. Después de bajar 4 pisos de escaleras en masa, decidí bajar otro a ver si tenía puesta una nota.
Apenas tardé un par de minutos, pero la gente ya no estaba. Pasé media horita con los de primero jugando al haki (gran vicio), y en cuanto se fueron a clase me fui al césped. Pero no había nadie conocido. Así que eché a andar para casa.

Me enfundé los cascos del móvil hasta que llamé a Jose, que acabaría viniéndose a mi casa a beber y fumar un rato. Antes de eso quedé con Aída. Y hacía muchos meses que no sentía tal complicidad con ella.

Después con porros más alcohol conseguí llegar a casi no pensar. Pero Jose se fue a su casa y Juan se fue a la cama. Y quedarme solo me hace pensar. Y últimamente llorar. Pero tampoco lloré mucho. Lo justo.

El sábado me desperté casi con Juanma. Estuve con él hasta que llegó Jose de nuevo. Con su amiga Ana. Estuvimos un rato en mi casa y después fuimos a la suya. Más alcohol. Algún porro. No se ni a qué hora volví a casa.
Y tal.

El domingo se planteaba un coñazo. Me desperté tarde. Pero por la tarde vino muy bien el Parque del Oeste. Un par de litros, dos porrillos de hachís y otro de maría ya en casa para terminar. Las cosas fueron muy bien.

Poco más tarde, Juanma me comunica que ya le han dado la beca. Lo que implica irse de fiesta por la noche. Un poco (muy poco) de tribu, más concretamente el Tupperware, y de ahí al O’Conner. Muy de tranquis pero muy bien. Un Long Island detrás de otro. Bastante pedo. Con Juanma y con Pedro. Buenas copas y excelente compañía.
Lo mejor que necesito en estos momentos para no pensar.

Las drogas ayudan. No se porque dicen que son malas.

No son la solución, pero tampoco vienen mal como tratamiento.

Mañana será distinto. Clases, facultad, verte…
No va a ser fácil, pero estoy animado. Más de lo que me creía capaz.

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Published in: Sin categoría on 3 marzo 2008 at 3:38 am  Comments (3)  
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3 comentariosDeja un comentario

  1. Como mola Espartaco Santoni. Siempre 100% nacho!!! Llamemoslo bocadelia, o sandwich o como se llame. Calle noviciado con la otra que no me acuerdo, y como siempre, a tope…

    Ya sabes

  2. Es bastante lamentable airear la vida privada por internet…

  3. puede

    pero no obligo a leerlo a nadie


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